Agresividad en la conducción: cómo controlarla

Agresividad en la conducción: cómo controlarla

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La agresividad en la conducción es un problema que asalta a gran parte de los españoles al volante. Los atascos, el exceso de vehículos, las prisas… todo son agentes estresantes que terminan por generar aun más sentimientos negativos.

Sin embargo, el autocontrol es la clave para conseguir gestionar esas emociones de forma adecuada, convirtiéndose en una herramienta imprescindible de mejora emocional.

La conducción es necesaria en aquellas personas que necesiten desplazarse con vehículo a su trabajo, de visita a familiares, etc. No obstante, puede convertirse en una verdadera tortura para aquellos que sufren de agresividad en la conducción.

A continuación, tienes a tu disposición algunos consejos prácticos sobre cómo evitar el estrés al volante, además de algunos trucos para aprender a relajarte cuando te sitúes en el asiento del conductor.

5 formas de evitar la agresividad en la conducción

– Aprende a usar el empatismo como herramienta de comunicación. Ponte en el lugar de los otros conductores antes de actuar con ira o furia.

– Planifica bien tus viajes y evita salir con urgencia. Es posible que durante el trayecto te asalten posibles atascos o problemas que puedan demorar tu llegada.

– Acompaña tu viaje de música agradable que te resulte relajante y cercana.

– En caso de sentir ansiedad o ira al volante, busca un espacio donde detener el vehículo y tranquilizarte. Cierra los ojos y realiza pequeñas respiraciones que te ayuden a volver a conectar contigo mismo.

– A pesar de que el vehículo es un objeto individual y privado, conducir forma parte de la vida social que nos rodea. Deja a un lado los impulsos y la agresión para concentrarte en respetar las señales de tráfico y prestar atención a la carretera.

Recuerda: el coche es una herramienta de desplazamiento, no lo utilices para proyectar tu competitividad ni los problemas cotidianos.

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